“Valores y barrios”

Almería es una ciudad especial. No es ningún misterio la gran dispersión de algunos de sus núcleos de población, como tampoco la complejidad de su sociedad,especialmente, por la llegada de personas de distintos países. Conocedor de estas peculiaridades, el alcalde socialista Santiago Martínez Cabrejas, tuvo el coraje en su día de poner en marcha una iniciativa novedosa: crear equipos de educadores sociales para trabajar en los barrios más vulnerables de la ciudad, con objeto de mejorar la convivencia entre los vecinos y ayudar a las personas en riesgo de exclusión social a abandonar la peligrosa frontera de la marginalidad. Andando por las calles, entrando en las casas, en los colegios, de charla con los profesores y con las familias, estos profesionales lograron desplegar por Almería un ideario político, el del PSOE, cuyo objetivo no era otro que el de mejorar la ciudad, mejorando la vida de la gente.

Por eso, resulta desolador observar cómo el Partido Popular, con sus sucesivos alcaldes y mandatos en el Ayuntamiento de Almería, ha ido derribando, presupuesto tras presupuesto, lo que con tanto esfuerzo y entrega cientos de personas, desde un barrio o en un despacho, levantaron sobre el siempre inestable equilibrio de estas zonas que hoy denominamos de transformación social. Por eso, no perdemos la esperanza de que algún día el PSOE pueda tomar las riendas, de nuevo, de este trascendental proyecto. Por eso, en el pasado pleno desde el Grupo Municipal Socialista presentamos una moción solicitando al alcalde la recuperación de dicha iniciativa. He de reconocer mi satisfacción por el hecho de que la propuesta contara con el apoyo unánime de todos los grupos, si bien la experiencia me dice que, el compromiso de este alcalde y del PP en su conjunto con la sociedad almeriense, especialmente con la más vulnerable, es tan tibio, que sólo podremos felicitarnos el día que veamos la consignación presupuestaria necesaria para su ejecución.

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Asalto definitivo al tren

La impresión que nos ha dejado la visita del ministro de Fomento a Almería no ha podido ser más desalentadora. El mandatario del Gobierno de Rajoy ha venido a certificar lo que ya todos intuíamos y es que nuestra provincia va a ser la única de España que no cuente con una conexión AVE estándar, sino que tendremos que apañarnos con una alta velocidad de tercera categoría. Que el PP nos obligue a tener un AVE de estas características es una verdadera condena para nuestras expectativas económicas y sociales, pues esa infraestructura, el día que funcione, no nos permitirá exportar hacia el resto de España ni a la Unión Europa, lo que limita y bastante nuestra capacidad de desarrollo y amenaza nuestro extraordinario potencial agrícola.

No es de extrañar las reticencias del ministro De la Serna a reunirse con la Mesa del Ferrocarril. En realidad no ha podido traer peores noticias: el certificado de defunción del AVE a Granada, la escenificación completa de esas maniobras de distracción que suponen redactar de nuevo los proyectos del AVE a Murcia -ya en ejecución a cargo de un gobierno socialista- y dar a conocer los detalles sobre el juego de artificios desplegado por el Gobierno de Rajoy, con la connivencia de sus compañeros de partido en Almería, que supone la actuación sobre la carretera de Sierra Alhamilla para eludir el compromiso de conectar el puerto a la red ferroviaria de alta velocidad.

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