Un alcalde sin rumbo

Si vive en Almería capital puede comprobar cada día con sus propios ojos que los servicios municipales básicos relacionados con la limpieza y el mantenimiento son deficientes, que el barrio en el que reside no tiene una atención adecuada en cuanto a zonas de recreo para niños o que los espacios verdes brillan por su ausencia o, en muchos casos, son más marrones que verdes.

Lo que a simple vista, desafortunadamente, no puede conocer son las razones que hacen que las cosas no funcionen como tendrían que hacerlo, y que no son otras que la incapacidad de un equipo de gobierno en el que falta experiencia, empezando por el alcalde, y en el que sobran los problemas soterrados. Eso mismo es, además, lo que explica en parte que esta semana se haya hecho efectiva la tercera remodelación del gobierno municipal desde que el actual alcalde, elegido a dedo, ostenta ese cargo hace menos de dos años.

Esta nueva crisis de gobierno se ha producido justo después de que, además, se hayan hecho públicos dos escándalos dentro de la gestión del Ayuntamiento. El primero de ellos, la existencia de informes contrarios al uso de las farolas como soporte de los toldos que colocaron en el Paseo de Almería durante la pasada Feria y el segundo, relacionado con el proceso de adjudicación de una obra en el Palacio de Congresos de El Toyo que resulta que ya estaba hecha.

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PSOE, garantía de igualdad

El Estado del Bienestar se construyó en este país por diferentes gobiernos socialistas. Y si alguien lo está defendiendo en estos momentos, frente al sufrimiento y abusos a los que la derecha está sometiendo a los ciudadanos, es el PSOE. Lo hace como principal partido de la oposición en España, el único que realmente representa una alternativa de gobierno que cuente con todos y trabaje para todos, y lo hace también allá donde gobierna.

Claro ejemplo de ello es el último acuerdo político alcanzado en Andalucía para contar con Presupuestos en 2018 y que para que, en las cuentas en las que se basará la acción política del próximo año, se garanticen la equidad y los servicios públicos. En un momento político nacional complicado como el que vivimos, la presidenta del Gobierno andaluz y secretaria general de los socialistas andaluces ha demostrado la capacidad que tenemos en esta tierra para dialogar y alcanzar acuerdos que beneficien al conjunto de la ciudadanía. Para eso estamos en política. El principio básico de los socialistas nunca será otro que el de anteponer el interés general por encima de cualquier otra cuestión.

En el caso de Almería, las buenas noticias que vienen de mano de Susana Díaz se traducirán en partidas económicas para el Hospital Materno-Infantil, ya en obras, o en la finalización de centros de salud primaria en las comarcas del Poniente y del Almanzora. Y, al pilar básico de una sanidad pública de calidad, se une el del respaldo incuestionable a una educación que sirve de ascensor social en la comunidad y a la que cualquiera puede acceder, independientemente de sus orígenes o de su situación económica. A la lista de obras de nuevos centros y de mejoras o ampliaciones de otros muchos se le tiene que sumar la inversión en futuro que se realiza por el Gobierno andaluz en forma de becas y programas de apoyo en todos los niveles educativos.

Como, por otro lado, resulta evidente que para que Almería avance se requiere de la colaboración de todas las administraciones -por favor, pido aquí que tome nota el Partido Popular- con los principales sectores productivos almerienses y en la creación de empleo digno y de calidad, también se contemplarán incentivos para modernizar y mejorar distintos aspectos de la agricultura almeriense y millones de euros para continuar con la Autovía del Almanzora, el desdoblamiento de la Vera-Garrucha o la variante de Berja.

Esta realidad inmediata ante la que nos encontramos en Andalucía dista muchísimo, lamentablemente, de lo que puede ofrecer el Gobierno del Partido Popular desde Madrid a nuestra tierra. Lo que hay es lo que hay y, por mucho que uno se empeñe en decir lo contrario, y, en este caso, lo que hay es la nada. Ni el presidente provincial del PP almeriense, Gabriel Amat, ni el portavoz del PP en el Congreso, Rafael Hernando, han hecho que se invierta lo que corresponde en esta tierra.

Los presupuestos estatales para Almería han ido menguando hasta límites insoportables y, lo peor de todo, es que luego tampoco se ha ejecutado la miseria prometida. ¿Qué nos depara 2018? Pues mucho nos tenemos que temer que más de lo mismo y que, a falta de que el Gobierno de Rajoy sea capaz de que alguien le apoye en firme para sacar adelante un proyecto presupuestario, nos seguirá negando todo el dinero que reflejó para el AVE en cuentas pasadas y que no gastó; nos seguirá privando de soluciones al actual problema del agua o seguirá sin desarrollar acciones específicas de creación de empleo entre los sectores más vulnerables de la población.

Toca luchar para que eso no sea así. Y, por supuesto, me dejaré la piel en ello dentro de las responsabilidades políticas que tengo. Porque ni Almería ni los almerienses pueden esperar más a Madrid.

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