Sanidad: Un derecho universal

Han sido muchas las decisiones y recortes del Partido Popular en el Gobierno de España que han provocado un daño evidente que toda la sociedad, salvo ellos, veía con claridad. Entre las más duras, en cuanto que cruel, se encuentra la referida a dejar sin tarjeta sanitaria a las personas en situación irregular en el país o a aquellos españoles que, con la crisis encima, tuvieron que salir del país en busca de trabajo después de 90 días fuera.

Solo en 2012, año en el que entró en vigor la Ley que lo hacía posible, se calcula que unas 800.000 personas en toda España se quedaron sin tarjeta sanitaria. Andalucía, gracias a un gobierno socialista que se convirtió en dique de contención ante las medidas antisociales en las que se empeñó a fondo el Partido Popular, nunca permitió que se negara la asistencia sanitaria de manera universal en su territorio.
Los socialistas lo hemos tenido siempre claro. La salud es un derecho inalienable y, al igual que la educación, requiere de políticas de Estado. Desde la Junta de Andalucía se ha venido reclamando así a Rajoy durante todo este tiempo y se ha venido dando ejemplo, con la apuesta de la presidenta Susana Díaz por una sanidad pública a la que se destinan 1 de cada 3 euros del presupuesto de la comunidad.

Ahora, con el nuevo Gobierno de Pedro Sánchez, por fin se podrá volver a recuperar lo que nunca se debió perder en el conjunto del país: Se derogará el Real Decreto Ley que acabó con la sanidad universal y se aprobará uno nuevo, con el que se devolverá a todas las personas su derecho a la protección de su salud. Tras darse a conocer ese giro radical en materia de sanidad en el Consejo de Ministros de hace unas semanas, la ministra encargada de ese departamento, Carmen Montón, avanzó su disposición a abordar el asunto desde el diálogo con las comunidades autónomas y, por supuesto, con los agentes sociales, entidades de la sociedad civil y del movimiento asociativo o las sociedades científicas y profesionales implicadas en la defensa del derecho a la salud. 

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Cada día es 1 de mayo

Para conseguir una jornada laboral de 8 horas en Estados Unidos hizo falta que cinco trabajadores murieran. En las marchas reivindicativas internacionales organizadas cada 1 de mayo subyace el homenaje a los Mártires de Chicago, un grupo de sindicalistas que participaron en una huelga que se inició el primero de mayo de 1886 en todo el país y que, en el caso de Chicago, se prolongó hasta el día 4 con la Revuelta de Haymarket. A partir de ese incidente, tres de esos sindicalistas fueron condenados a prisión, a otros cuatro se les llevó a la horca y uno acabó con su vida antes de permitir que se la arrebataran de esa manera.

Su historia evidencia como cada derecho conseguido por los trabajadores ha sido resultado de un esfuerzo ingente en forma de lucha y de perseverancia, que incluso ha llegado a costar vidas. Y en esa batalla, los socialistas, que nos sentimos orgullosos de nuestras vinculaciones históricas con el movimiento obrero, hemos estado de su lado. También en el día de ayer, cuando los almerienses reivindicaron igualdad, mejor empleo, mayores salarios y pensiones dignas en el marco de una convocatoria sindical que tenía por lema ‘Tiempo de ganar’.

Está claro que la mayoría de la sociedad cree que ya es hora de que puedan ganar algo en el marco de recuperación económica del país. Pero, para ello, se tiene que impulsar con más ahínco a nivel nacional la generación de empleo, además de medidas para la recuperación de lo que se perdió durante la crisis como consecuencia de las políticas de empleo del Gobierno de Rajoy con esa excusa. También está convencida, y con toda la razón, de que es momento de actuar con más firmeza para erradicar lacras históricas en materia de empleo, como la brecha salarial que sufren las mujeres.

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