Lecciones de esta crisis

El escenario excepcional, doloroso y duro que vivimos con el Covid-19 nos está poniendo a prueba de manera individual y como sociedad, pero también como parte de un Estado de Derecho que responde a cuestiones tan vitales como poder contar con una sanidad pública, universal y de calidad.

En esta crisis la ciudadanía no ha dudado en mostrar a diario su plena confianza en el sistema sanitario público y en sus profesionales con sonoros aplausos a través de sus ventanas y balcones desde el primer día de confinamiento. Es ahora cuando más se está reflexionando  sobre la importancia de contar con un sistema sanitario público suficientemente financiado que plante cara con éxito al estrés y colapso al que se le puede someter con esta pandemia y al que se  necesita fortalecido y sin los recortes tan severos y privatizaciones como las que ha sufrido, sin ir más lejos, en la Comunidad Autónoma de Madrid. Una comunidad que se ha convertido en un triste ejemplo de lo que nunca se debió hacer y que ahora, por desgracia, se está cobrando esa mala gestión con sufrimiento, desesperación y vidas humanas.

Madrid contaba en el Presupuesto de 2019 con 1.400 millones de euros menos para la sanidad pública que la media del resto de comunidades autónomas españolas y marcaba la evidencia de una gestión de la sanidad pública que se ha ido deteriorando desde la legislatura de 2014 en la que se ha privatizado progresivamente el sistema y se ha infra financiado la sanidad pública.

Por eso, tanto ahora en lo urgente como en lo sucesivo, la solución pasa por tres ámbitos de lucha, tal y como ha precisado el presidente del Gobierno. En lo económico, se ha aprobado una inyección económica sin precedentes para nuestras empresas; en lo social, se procura que el dinero vaya directamente a las familias y, en lo sanitario, se da la mayor movilización de recursos de nuestra historia y que se dirige, como siempre hacemos los socialistas, a financiar y a fortalecer nuestra sanidad pública.

A todos y a todas se nos exige un ejercicio de responsabilidad, de generosidad y de civismo. No se pueden permitir actitudes de confrontación entre territorios y, tampoco, se deben consentir bulos y mentiras que llegan a ser tan miserables como la lanzada por el gobierno de las tres derechas andaluz sobre la falta de mascarillas, o robo, por parte del Gobierno a nuestra comunidad. Un extremo absolutamente falso, como ha quedado demostrado, pero que, lamentablemente, ha vuelto a dejar en evidencia a quienes nos dirigen desde la Junta en estos momentos. Las comunidades autónomas, como titulares de la gestión sanitaria, no han tenido ningún impedimento para comprar los equipos de protección que estimaran necesarios ni ahora ni antes de la declaración de estado de alarma. De hecho, el Gobierno andaluz ha anunciado estos días la compra de ese material, lo que da muestra de la autonomía de los gobiernos regionales para dotar a sus hospitales y centros de salud del material que precisen.

Nadie en su sano juicio debe pensar y transmitir a la población que pueden existir diferencias de trato por comunidades, territorios o ciudades en un momento de urgencia nacional donde se demuestra, como no podía ser de otra manera, que para un gobierno responsable la única prioridad es el pueblo español. Y lo que únicamente procede ahora es la unidad y la defensa de lo público y de sus profesionales, que lo están dando todo por nosotros.

Desde el PSOE, como partido, y como la formación en el Gobierno Andaluz que construyó y ha mantenido a un excelente nivel durante 37 años la mayor empresa pública de nuestra región, como es la sanitaria -con 112.000 profesionales, una red de 1.500 centros de atención primaria y 80 especializados conforman uno de los mejores sistemas sanitarios del país-, sólo queremos tener palabras y gestos para defender y reconocer a nuestros profesionales como héroes de esta lucha. Y para gritar que antes, ahora y después, hay que defender la sanidad pública por ellos y por nosotros. Porque la lección a partir de esta crisis será invertir y aumentar el presupuesto en sanidad y poner freno a la amenaza que sufre desde la entrada de la derecha en Andalucía.

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Un Gobierno comprometido con la gente

Han bastado menos de dos semanas y dos consejos de ministros para comprobar las prioridades de la legislatura con un Gobierno de coalición al frente que, en ese escaso tiempo, se ha marcado llevar a cabo políticas absolutamente prioritarias y que afectan a millones de personas. La revalorización de las pensiones, la subida del SMI, el incremento salarial a los funcionarios o la aprobación de una Declaración ante la emergencia climática son las primeras de una larga lista de buenas noticias que vendrán de la mano del gobierno que lidera Pedro Sánchez y marcan ya el camino de lo que queda por venir pese a los intentos de la derecha por bloquear el funcionamiento de todo un país.

El Gobierno, mientras tanto, ha dedicado estos escasos días a mejorar la vida de los españoles y españolas, a centrarse en sus tareas para que este país avance y a desarrollar medidas para compensar los recortes económicos y sociales que provocaron los años de gobierno del PP.

Esta actividad y estos compromisos que en campaña se prometieron y que se han cumplido señalan que esta será la legislatura del diálogo. No hay nada más progresista que dialogar en base a las grandes transformaciones que este país necesita, que son sustentar y mejorar el crecimiento económico, llevar a efecto la transición ecológica, desarrollar medidas que recompongan y sustenten una mayor cohesión social, territorial y, sobre todo, conseguir la igualdad real entre mujeres y hombres.

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