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Un único camino

Durante el trascurso de estos días tan duros y amargos comprobamos que cada segundo cuenta para ganar la batalla y que, en cada momento, la sociedad está mostrando lo mejor de sí misma y que está a la altura, además de tener un gran sentido de la responsabilidad y de avanzar unidos. No por ello se aparta el sentido crítico y se opina sobre el devenir de los acontecimientos pero, en el fondo y en la forma, todos somos conscientes de que existe un único enemigo a batir, que es el Covid19.

Es el momento de salvar vidas, de evitar más contagios, de concitar la unidad de fuerzas políticas, institucionales y sociales para afrontar, desde la fortaleza, el tiempo que aún nos queda de sacrificio unidos como colectivo y huir de la división, del odio y de la mentira que a algunos interesa pero que no arregla el problema. Los bulos y las infamias son lo más indeseable de esta crisis que se está llevando a miles de vidas y a millones de proyectos personales.

La actitud de unidad a la que apela en cada intervención el presidente del Gobierno es imprescindible. Ya habrá momento para pedir y para rendir cuentas pese a las prisas que tienen algunos, que no han dudado en enzarzarse en mentiras y bulos desde el primer momento y sin importarles ni la repercusión ni el daño social que esto suscita. Quienes traten de obtener de todo esto un rédito político están demostrando un absoluto desprecio hacia la vida de sus compatriotas.

Algunos dirigentes autonómicos, entre los que se encuentra Moreno Bonilla, no están dando la talla ni en su comunidad a través de la gestión de esta crisis, ni en el ámbito de la lealtad institucional que sería interesante que todos tuviéramos, en especial, en estas circunstancias. El presidente andaluz decía que había tomado medidas desde enero y entraba en vergonzantes contradicciones en sus comparecencias a cuenta del material sanitario del que disponía, el que había comprado y el que estaba por llegar. Su máxima era la confusión y la confrontación.

Pero cada cosa se pondrá en el lugar en el que corresponde cuando llegue el momento. Y llegará.  Mucho se hablará de esta crisis a lo largo de la historia. Se hablará de la actitud de liderazgo y de sentido de estado de Pedro Sánchez, y también se recordará el ridículo papel jugado por la oposición con críticas infundadas y argumentos infantiles en lugar de haber luchado y arrimado el hombro por nuestro país, por nuestra gente.

Los socialistas no vamos a perder el tiempo en estas cuestiones y vamos a seguir trabajando, como hemos hecho hasta ahora, por nuestros pueblos, nuestras provincias, regiones y por nuestro país. Contamos con un Gobierno comprometido y trabajador que está afrontando esta crisis de manera honrosa, tal y como lo ha reconocido la propia comunidad internacional. Cada semana aprueba medidas que hacen de escudo social y que harán más segura y sólida la reconstrucción social y económica de nuestro país y quiere lograr unos nuevos Pactos de la Moncloa, porque somos conscientes de que no hay fuerza mayor para una nación que la unidad de sus ciudadanos y ciudadanas. En eso es en lo que está el Gobierno progresista que lidera Pedro Sánchez.

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Es la hora de Europa

En la batalla diaria contra el coronavirus, esa que nos supera diariamente con sus cifras de contagiados y fallecidos, tan sólo se combate con la actitud que muestran aquellos y aquellas que no duermen y que se levantan ayudando, entregando su salud, sus conocimientos, proponiendo y tomando medidas. Además, ayuda saber que la inmensa mayoría de los españoles está aportando en esta crisis quedándose en casa y, otros, mediante la transmisión de soluciones y con su solidaridad, con la que dan ejemplo de civismo y de humanidad pese a los que han optado simplemente en atacar y en tratar de desestabilizar a este país en su beneficio propio.

Pero hay otra batalla que se está librando para el día después de que superemos, juntos, esta crisis. Esa otra trinchera está en Europa y se vio tras la cumbre de jefes de estado que pretendía pactar una estrategia común por la recuperación y reconstrucción social, industrial y económica en la peor crisis europea que se recuerda tras la segunda guerra mundial. España e Italia, acompañados de otros países, enarbolaban el auténtico discurso europeo de la unidad frente a la emergencia sanitaria y económica con más Europa, con más solidaridad.

Europa se la juega. La historia nos mira en este momento crucial donde se requiere, como pidió nuestro presidente un compromiso real de actuación, porque sólo así Europa se fortalecerá a sí misma en vez de fortalecer a quienes quieren debilitarnos y a quienes con el populismo pretenden debilitarla y romperla con la ceguera de países como Alemania u Holanda que no parecen entender cómo Pedro Sánchez les recordó la gravedad del momento. El presidente de España expuso de manera brillante que sólo cabe una respuesta solidaria con bonos de reconstrucción económica y social, con endeudamiento público y un plan Marshall de medidas que promuevan la resistencia y la recuperación al día después.

Las palabras de Pedro Sánchez, en las que aseguraba que, de esta manera, es inaceptable hacer frente a esta crisis global, suponen un pulso necesario y urgente para que Europa esté a la altura y que no defraude, porque todos los ciudadanos de la Unión, como los españoles, llevamos años defendiendo y protegiendo esta UE que ahora debe de estar al lado de todos los países, porque todos somos el epicentro del Covid-19. Es necesario dejar atrás discursos vergonzantes que van en contra del propio discurso europeo y que suponen, igualmente, un peligro mortal.

Igualmente, entristece ver a los líderes españoles de los grupos de la oposición dando la espalda al Gobierno en esta otra batalla y volviendo a demostrar su poca altura y su irresponsabilidad escondiéndose en la zancadilla y en la pelea por desprenderse de responsabilidades en las comunidades que gobiernan. Pero, frente a esto, España tiene, gracias a nuestro presidente, una postura firme en la que debe continuar, porque la propuesta de los países del norte es insuficiente y porque no es momento de hablar de rescates que no proceden y que condenarían a este viejo continente a su mayor debilidad histórica y a una Europa de dos velocidades profundizando las desigualdades y dando ventaja a los que, como Vox en España, defienden la inutilidad de este mercado único por el que tanto hemos luchado, al que hemos aportado y del que debemos seguir recibiendo en un mandato como eurogrupo sin ambigüedades ante la urgencia del momento del que nadie se salva y en el que España ha tomado medidas sanitarias y económicas contundentes para superar este momento todos unidos.

Este cambio en la historia está esperando a Europa, porque es su hora y porque debe estar a la altura de la gravedad que nos afecta a todos los países y a todos sus ciudadanos. Los estados miembro tienen que mostrar su solidaridad. Debemos actuar unidos y hacer lo correcto bajo un mismo corazón europeo y no desde de la individualidad de sus 27 estados, porque ese no es el espíritu que todos hemos defendido y por el que nos hemos dotado de los mejores años de progreso y consolidación de derechos y libertades.

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