Los ayuntamientos en el centro de la política

Han bastado unos pocos días para que los ayuntamientos de nuestro país se hayan situado en el centro de la política. Con el nuevo Gobierno, los ayuntamientos españoles –de todo signo político– han iniciado una senda de protagonismo y podrán ver respondidas sus demandas y reivindicaciones, gracias a las medidas anunciadas por la propia ministra de Hacienda, María Jesús Montero, en la línea de comprometerse a flexibilizar la regla de gasto y ampliar el uso por parte de los ayuntamientos del superávit.

Los consistorios de toda España han encontrado por fin un Gobierno receptivo y decidido a hacer frente a los años de pérdida de autonomía y asfixia financiera generados por el Partido Popular, que terminaron provocando la reducción de prestaciones y una menor calidad de los servicios municipales que los ayuntamientos venían prestando a sus vecinos. Tampoco se puede olvidar el abuso que supusieron los planes de pago a proveedores impuestos por el Ministerio de Montoro, que castigaban a los ayuntamientos con intereses más altos que los que establecían incluso los bancos en ese momento.

Estamos ante un cambio de estatus, una nueva forma —la municipalista— de concebir las políticas desde el Gobierno central, que el PSOE siempre llevó como bandera tanto en sus gobiernos como también desde la oposición. En este sentido, cabe recordar que junto a comunidades autónomas y ayuntamientos, los socialistas recurrimos la Ley de Racionalización y Sostenibilidad de la Administración Local aprobada por el PP, por incluir bastantes artículos contrarios incluso a la Constitución.

Afortunadamente, ahora el nuevo Gobierno va a impulsar, desde un grupo de trabajo en el que participará la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), cambios legislativos que blinden a los ayuntamientos.

Se abre, pues, una etapa de estabilidad y certidumbre para las administraciones locales, con estas medidas y otras que se estudiarán, como la de revisar la regla de gasto para ampliar el margen de los ayuntamientos para utilizar el superávit. En este sentido, respetando siempre la estabilidad presupuestaria, se pueden explorar nuevas fórmulas, como la ya anunciada por la ministra para que la aportación municipal a los programas correspondientes a fondos europeos se pueda financiar con cargo a ese superávit, sin que ello compute en la regla de gasto. Esto es algo que venía pidiendo desde las administraciones locales, sobre todo porque ya los fondos europeos venían destinados a inversiones financieramente sostenibles. Con esta medida, por lo tanto, se conseguirá desbloquear el uso de fondos europeos por las corporaciones locales.

Nos encontramos, por lo tanto, ante una etapa de sensibilidad, que abre un horizonte a los ayuntamientos para la ejecución de sus políticas si han tenido una política económica ajustada y han cumplido las exigencias de estabilidad presupuestaria, algo que, por cierto, han venido haciendo en estos años y mejor, incluso, que el propio Estado.

Pese a lo optimista de este escenario, hemos de admitir que aún queda un peligro. Esta senda de progreso y mayor autonomía municipal que permitiría recuperarse de los años de recortes y castigo a los ayuntamientos que acabamos de dejar atrás puede verse truncada por obra del Partido Popular, que, con su radicalización a la derecha, ha amenazado con impedir la aprobación del techo de gasto negociado con Europa. Este techo de gasto autorizado por Bruselas significa poder invertir más en nuestras ciudades y municipios y salir de la difícil situación que se ha vivido en los últimos años. Si finalmente se consuma la amenaza, a ver cómo lo explican los alcaldes del PP, como el de Almería.

Artículo de opinión publicado en Ideal Almería (25 de julio de 2018)

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