Tiempo de hechos frente a promesas

El Gobierno del PSOE en España ha dejado claro, desde el principio de su andadura, que tiene el firme compromiso de cumplir con Almería e impulsar que se conviertan en realidad las promesas vacías, hasta el momento, del Partido Popular. De ese modo, mientras que desde el PP almeriense, de manera orquestada entre el alcalde de la capital y sus diputados y senadores en Madrid, se dedican a lanzar dudas sobre el futuro del AVE, el soterramiento y todos los proyectos que se les vengan a la mente relacionados con el Ministerio de Fomento, el nuevo titular de este departamento, José Luis Ábalos, ha sido tajante: La voluntad del PSOE es no paralizar ni demorar nada de lo que, desde el punto de vista técnico, se haya contemplado hacer próximamente.

Y remarco ese que se haya contemplado realmente desde el punto de vista técnico porque, durante todos los años en los que Rajoy ha estado La Moncloa, la única verdad que nos hemos encontrado ha sido la paralización de todas las obras previstas para la llegada de la Alta Velocidad a Almería que los socialistas dejamos en cartera y, acompañando a esta, una serie de promesas con respecto a plazos que, hoy por hoy, hay que creerse haciendo un acto de fe. Por ese motivo, la primera -y acertada- decisión del nuevo ministro es la de realizar una auditoría sobre los plazos anunciados para cada obra de cara a constatar que, como suele ser frecuente por parte del PP, no se hayan lanzado fechas dentro de un intento por tratar de quedar bien desde un Ejecutivo que estaba muy cuestionado o para haber tratado de remontar entre la ciudadanía viendo la falta de apoyo evidente que tenían ante la cercanía de distintas elecciones.

Los socialistas hemos reclamado todo este tiempo que las palabras, o más bien mentiras, que se han venido diciendo por el PP se tradujeran en hechos. Y, desde la coherencia, estamos en esa misma posición ahora tanto en Almería como en Madrid, además de preparados para pelear unidos por ese Corredor Mediterráneo en el que se contempla que la provincia y la capital vean entrar el AVE. Lo que no tiene ningún sentido, salvo que se enmarque en el berrinche o en una estrategia electoral que roza el patio de colegio, es que personajes como el ex alcalde de Almería y senador por el PP, Luis Rogelio Rodríguez-Comendador, acaben de recuperar la voz después de siete años callados, para seguir retratándose, con la defensa de una enmienda a sus propios Presupuestos Generales del Estado. Unas cuentas que definían como las mejores para España y la provincia, especialmente en lo referente a la Alta Velocidad, hasta que perdieron el Gobierno.

Como tampoco lo tiene -ese mismo sentido del que hablaba más arriba-, que al alcalde de Almería al que Rodríguez-Comendador puso a dedo en el cargo, Ramón Fernández-Pacheco, le haya entrado aquella fiebre epistolar con Madrid que recordamos tan propia de los tiempos en los que Ayuntamiento y Gobierno estaban gobernados por partidos de distinto color político. Solo el temor a haber hablado de más sobre importantes asuntos pendientes en la capital, pero sin tener nada cerrado en firme con Madrid, explica determinadas reacciones. Y me estoy refiriendo a esos grandes anuncios sobre la cesión de la Estación de Renfe al Ayuntamiento; el soterramiento de las vías del tren o la recuperación del Cable Inglés, para los que Fernández-Pacheco extendió la alfombra roja a De la Serna, una y otra vez en Almería, pero que el regidor, nada más conocerse que el PSOE se hacía cargo del Gobierno del país, reconoció que no estaban reflejados en ninguna parte.

Se sabe por experiencia que, con el PP de por medio, las palabras se las lleva el viento. Así que, por la responsabilidad que tiene como representante de todos los almerienses, el alcalde debería de haber sido mucho más riguroso a la hora de abordar esos asuntos. Vamos, que lo que necesitaba Almería, por su parte, era de más documentos firmados y de menos fotos. En conseguir todo eso trabaja ya, empezando por estudiar lo que realmente hay en marcha, el nuevo Gobierno de Pedro Sánchez, con el que se ha abierto un nuevo ciclo de credibilidad y de actuación desde la responsabilidad del que Almería, sin duda, saldrá beneficiada.

Artículo de opinión publicado en Ideal Almería (20 de junio de 2018)

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