La traición del PP a Almería

Hace una semana trasladaba, en este mismo espacio, el temor de los socialistas a que el PP se estuviera empeñando, con la visita de ministros como el de Fomento, en hacer creer a los almerienses una gran serie de anuncios que, poco después, se demostraran vacíos al no estar acompañados de partidas económicas reales en los Presupuestos Generales del Estado. Siete días han pasado de aquel artículo y, lamentablemente, se ha constatado la sospecha: el detalle de las cuentas presentadas por el Gobierno de Rajoy para 2018 consuman la traición del PP a Almería.

Traicionar significa, literalmente, fallar a alguien o abandonarlo. Y eso es lo que los dirigentes populares llevan haciendo con Almería desde hace siete años en sus cuentas nacionales. El pasado 2017, ejecutaron el mayor recorte presupuestario de la historia a nivel de inversiones, recogiendo apenas 40 millones de euros que resulta que, encima, no se han gastado una vez concluido ese periodo.

Y, en esta ocasión, tampoco se ha rectificado sustancialmente ese maltrato, por mucho que ustedes vean al presidente del PP provincial, Gabriel Amat, y el alcalde de la capital, Ramón Fernández-Pacheco, poner, día sí y día también, toda la carne en el asador para tapar las vergüenzas de un presidente del Gobierno en el que nadie confía ya.

Son unos 7 millones los contemplados para unas obras del AVE que seguirán paradas durante el actual 2018 o que, en el mejor de los casos, serían simbólicas de cara a poder recuperar los años perdidos en el proyecto. La cifra se eleva hasta unos ridículos 37 millones en el anexo de inversiones reales recurriendo a la repetición de partidas no ejecutadas en 2017, o incluso antes en el tiempo, para actuaciones como la reparación de la desaladora del Bajo Almanzora. El panorama al revisar el dinero con el que cuentan los propios ministerios es igual de malo: condenados a volver a ver la redacción del proyecto de tercer carril de la A7 entre Almería y Roquetas o las nuevas rotondas en Los Gallardos que se vienen diciendo que se harán, pero que nunca llegan.

De especial importancia es el asunto del agua en una provincia que tiene un campo sediento y que verá, con el proyecto de Presupuestos de 2018, la desaladora del Bajo Almanzora fuera de servicio desde hace seis años. Lejos de engaños, la verdad es en el PP no han movido ni un dedo para acabar con esa situación, lo que ha implicado una pérdida de 100 hectómetros cúbicos de agua a los regantes de la comarca.

Es evidente que la miseria que, nuevamente, nos sirven en bandeja desde Madrid no puede sacar a la provincia de Almería del atolladero en el que la ha metido el propio PP y no responde a las necesidades que tienen los almerienses. Rajoy nos sigue aislando como provincia y sigue frenando nuestro crecimiento, dificultando la creación de empleo y lastrando nuestra competitividad frente a territorios donde el PP sí que está invirtiendo.

Una mención especial merece también, en el apartado social, todos aquellos jubilados a los que el PP niega la subida de su pensión en función del IPC con estos presupuestos, o las personas dependientes a las que Rajoy no financia, en el porcentaje que le corresponde, la atención a la que tienen derecho por la Ley de Dependencia y que termina por sufragar prácticamente a pulmón la Junta de Andalucía.

Mientras que así están las cosas, resulta especialmente indignante que Amat, Fernández-Pacheco o el portavoz del PP en el Congreso y diputado por Almería, Rafael Hernando, no den la cara. Por eso, si ellos no quieren ver que es hora de que, de una vez por todas, tienen que alzar la voz en Madrid en defensa de su tierra y de quienes viven en ella, los socialistas nos vamos a encargar de exigírselo y de recordárselo cada vez que haga falta.

 

Artículo publicado en Ideal en la edición de Almería el 4 de abril de 2018

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