La alianza de la mentira

La última visita del ministro de Fomento a la provincia ha constatado que el PP de Rajoy y el de Amat se llevan bien, muy bien. Tanto que la alianza entre ambos, que empezó a fraguarse hace algún tiempo, podría definirse como la de la mentira y el daño constante a los intereses de nuestra provincia y de la capital.

Son muchos los asuntos pendientes que el santanderino Íñigo de la Serna tiene con Almería. Y no es, precisamente, que estén saliendo adelante con la rapidez que correspondería, por mucho que la unión entre los diferentes representantes del Partido Popular trate de hacer creer lo contrario. Hay que recordar, empezando el repaso pertinente por la llegada del AVE a nuestra tierra, cómo los seis años que lleva la derecha gobernando en España han sido no solo los de la paralización de las obras de la Alta Velocidad, sino los de la marcha atrás en el camino iniciado.

La re-redacción de determinados proyectos se ha querido convertir, por arte de magia del discurso del portavoz de Rajoy y de los populares almerienses, en un impulso en las futuras obras que no es creíble en cuanto se reflexiona al respecto. Y es que el tiempo ya perdido es difícilmente recuperable y aún no existe ni publicación en el Boletín Oficial del Estado ni partidas en los Presupuestos Generales del Estado que, al menos, puedan consolarnos dibujando el reinicio de unos trabajos que, a juicio del PSOE, debería de llegar en 2018 y no en 2019, como desde el PP dicen que quizás se haga.

Por otro lado, al que también se le cae el discurso de representante reivindicativo ante todas las administraciones cuando viene De la Serna es al alcalde de la capital. Le desenmascaran su asentimiento sobre los plazos que el Gobierno da para el AVE y su falta de exigencia con respecto a la rehabilitación del Cable Inglés que tendría que impulsar Madrid o sobre la puesta en marcha de medidas que eviten la interrupción en la llegada de trenes a la capital durante las obras de eliminación del paso a nivel de El Puche.

En este último apartado, destaca cómo los socialistas venimos peleando desde hace años por acabar con este punto negro de seguridad tanto para los conductores como para los peatones que, día tras día, tienen que cruzar las vías ferroviarias para desplazarse entre distintos puntos de la ciudad. Pero resulta que, al final, cuando el Gobierno de España ha aceptado enmarcar su supresión en el proyecto global de soterramiento para Almería, contando para ello con financiación de la Junta de Andalucía y del Ayuntamiento, ha decidido dejar sin tren durante las obras a la capital.

La estación final o de inicio, dependiendo del sentido del trayecto, será la de Huércal de Almería, causando dificultades en el acceso al servicio de trenes a los viajeros que llegaban hasta el momento en bus a la Estación Intermodal de Almería o a aquellos que tengan que aparcar en las inmediaciones de una nueva terminal de carácter transitorio, que para serlo tendrá que adaptar sus instalaciones actuales.

Por supuesto que desde el PSOE no queremos que se retrase en nada la ejecución de las obras de eliminación del paso a nivel de El Puche, pero lo que sí vamos a pedir en el pleno del Ayuntamiento de Almería es que se inste al Gobierno a estudiar la viabilidad de realizar un desvío provisional de las vías del tren, como mejora dentro de las ofertas de las empresas interesadas en quedarse con este trabajo. De ese modo, los vagones podrían seguir entrando a una ciudad que merece mantener su capitalidad.

En cuanto al Cargadero del Mineral, perdió Fernández-Pacheco una oportunidad de oro en la visita del ministro para enseñarle un Bien de Interés Cultural del que es dueño el Gobierno y, sobre todo, para lograr un compromiso en firme de rehabilitación después de que, en su momento y a pesar de que no tiene ninguna obligación, la Junta de Andalucía realizara el esfuerzo de comenzarlo gracias a un proyecto que financiaba también buena parte, que todo hay que decirlo, un Gobierno a nivel nacional que por entonces era socialista. Llegó el PP a La Moncloa y llegó el adiós al dinero para el Cable Inglés.

Se pueden repetir las mentiras por parte de una alianza dentro del propio Partido Popular todas las veces que se quieran, pero eso no va a hacer que se conviertan en verdad. Así que, utilizando una palabra que parece gustarles mucho al ministro y al alcalde de Almería, los almerienses no tenemos más que lamentar lo liviano del paseo gubernamental por la provincia. Un recorrido que desde el PSOE reivindicaremos que vuelva a hacerse en el futuro pero, claro está, siempre que venga acompañado de buenas realidades, de esas que sí son de peso.

 

 

 

 

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