Con las mujeres todos los días

Hace 84 años que las mujeres de este país pudieron votar por primera vez en unas elecciones. Esa conmemoración, que tuvo lugar el pasado domingo, pasó por muchos ciudadanos desapercibida a pesar de la importancia que tiene recordar los derechos conseguidos por las mujeres. Y a pesar de que también es de justicia reflexionar sobre el hecho de que, aunque hace 84 años que se diera ese importante paso a favor de la igualdad, resulta innegable el camino aún pendiente para alcanzar el objetivo final de que hombres y mujeres estén en igualdad de condiciones realmente.

Los socialistas llevamos en nuestro ADN la lucha por la igualdad y, por lo tanto, por la igualdad entre hombres y mujeres. Por eso, nos hemos empeñado desde nuestros diferentes gobiernos en la puesta en marcha de medidas para promoverla -recordemos la Ley de Igualdad o la consideración de Andalucía como referente a nivel estatal e internacional en igualdad de género- y hemos combatido, especialmente, la forma más extrema de desigualdad y machismo a la que se enfrenta nuestra sociedad: la violencia ejercida contra ellas.

Como socialista, y como hombre, tengo claro que la erradicación de esta lacra requiere de la implicación de todos los hombres de este país, de todos los hijos, de todos los padres y de todos los amigos de mujeres, que tienen la obligación de decirles a otros que determinadas actitudes y comportamientos reflejan un machismo que resulta intolerable. Nosotros no debemos de dudar un instante en que esta es una cuestión social prioritaria, como tampoco lo ha hecho el PSOE al trabajar sin descanso hasta conseguir un Pacto de Estado contra la Violencia de Género que, ahora, reclamamos al PP que ponga en marcha.

Porque, y eso creo que también hay que evidenciarlo, mientras que los socialistas pasamos de las palabras a los hechos, desde las filas del Partido Popular se acuerdan de la igualdad o de la violencia de género el día que se señala en el calendario y poco más. Ejemplo de ello es que haya venido hasta Almería, dentro de las actividades que rodean al Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, el vicesecretario de Política Social y Sectorial de ese partido a vender ese Pacto estatal, pero sin decir que su Gobierno, el de Rajoy, no lo ha dotado todavía de la financiación económica necesaria para desarrollarlo y para paliar los duros recortes en este ámbito de años atrás. O para ocultar también, como ha hecho Javier Maroto, que tampoco han devuelto las competencias a los ayuntamientos en materia de igualdad, otra de las cuestiones pendientes a partir del acuerdo.

A su lado en la mesa, el día de la visita, se sentaba otro incumplidor con las mujeres en Almería: El alcalde de la ciudad. Años hemos tenido que pasar los socialistas reclamando una red municipal de atención a las víctimas de violencia de género hasta que, hace unas semanas, se anunció la atención de las mismas a través de un acuerdo con el Colegio de Abogados. Pero, ante ese mismo regidor que participó una Carrera de la Mujer patrocinada por un desengrasante, ¿cuánto tiempo más tendremos que seguir reclamando que se realicen actividades de empoderamiento de las mujeres desde el Ayuntamiento -yendo más allá de los cursos de zumba o similares que ahora se ofrecen-, que se ponga en marcha un plan municipal contra la trata de mujeres o que se adopten campañas de concienciación en materia de igualdad?

La lucha por la igualdad es tarea de todos y de todas pero, sin duda, el Ayuntamiento tendría que tener un papel destacado por lo cercano y directo de las acciones que puede poner en marcha. Eso es, ni más ni menos, que lo que le pedimos. Bueno, eso y que el partido que lo gobierna, el PP, apueste realmente por la igualdad como lo hace el PSOE, con campañas contra la violencia de género como la que va a poner en marcha en todo el país.

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