Un alcalde sin rumbo

Si vive en Almería capital puede comprobar cada día con sus propios ojos que los servicios municipales básicos relacionados con la limpieza y el mantenimiento son deficientes, que el barrio en el que reside no tiene una atención adecuada en cuanto a zonas de recreo para niños o que los espacios verdes brillan por su ausencia o, en muchos casos, son más marrones que verdes.

Lo que a simple vista, desafortunadamente, no puede conocer son las razones que hacen que las cosas no funcionen como tendrían que hacerlo, y que no son otras que la incapacidad de un equipo de gobierno en el que falta experiencia, empezando por el alcalde, y en el que sobran los problemas soterrados. Eso mismo es, además, lo que explica en parte que esta semana se haya hecho efectiva la tercera remodelación del gobierno municipal desde que el actual alcalde, elegido a dedo, ostenta ese cargo hace menos de dos años.

Esta nueva crisis de gobierno se ha producido justo después de que, además, se hayan hecho públicos dos escándalos dentro de la gestión del Ayuntamiento. El primero de ellos, la existencia de informes contrarios al uso de las farolas como soporte de los toldos que colocaron en el Paseo de Almería durante la pasada Feria y el segundo, relacionado con el proceso de adjudicación de una obra en el Palacio de Congresos de El Toyo que resulta que ya estaba hecha.

Ante todo eso, el alcalde tuvo que reaccionar en un intento de tapar el sol con un dedo: Anuncio de reestructuración de su equipo de gobierno recién aterrizado de Colombia, donde solo podía recibir noticias y más noticias negativas de cómo le afloraban los problemas. Para él, el intento de solución pasa ahora por realizar un cambio radical en las responsabilidades de sus concejales, moviéndolos a prácticamente todos de área. La lectura real es que tiene a una serie de concejales que parece que sirven para todo porque, en realidad, no sirven para nada, tal y como han venido demostrando una y otra vez.

Si la capital funciona dentro de unos mínimos es porque, afortunadamente, los funcionarios municipales se desviven dentro del trabajo que realizan, frente a un alcalde y a un grupo de concejales que andan sin rumbo y que, no siendo capaces de autogestionarse desde el principio, no pueden aspirar a organizar la ciudad.

Al alcalde se le han ido de las manos la gestión de Almería y sus propios concejales. Y eso no pueden ocultarlo por mucho que, para tratar de intentarlo, se dediquen a distraer hablando de los procesos internos que se viven en otros partidos políticos. Otro ejemplo más de que este equipo de gobierno ni tan siquiera sabe estar donde le corresponde.

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