SOS por el agua

La agricultura, como todos sabemos, es el principal motor económico de la provincia. Miles de empleos dependen directa e indirectamente de un campo en el que se cultivan productos reconocidos internacionalmente por su calidad. El sentido común indica que, dada la importancia del sector, todas las administraciones se tendrían que volcar con el mismo, propiciando su sostenibilidad y potenciando su crecimiento futuro.

Pero, ¿quién ha dicho que en el Partido Popular se tenga sentido común? Aquellos que tratan de vender su proyecto ideológico -el de los recortes, el sufrimiento y la separación entre pueblos- como el mejor para la gestión del país vienen demostrando que su incapacidad es total a la hora de poner soluciones a los graves problemas que se viven por parte de unos agricultores que llevan tiempo, mucho tiempo, lanzando un SOS por el agua.

Cuatro millones de árboles se mueren de sed en estos momentos en la comarca del Almanzora como consecuencia de la suspensión del trasvase Negratín-Almanzora. Se necesita un riego de socorro de 5 hectómetros del Negratín, según las estimaciones realizadas por los regantes dentro de la Mesa del Agua de Almería, para poder salvar la cosecha de cítricos y de fruta de hueso. Los socialistas estamos de su lado y por eso reclamamos al presidente del PP provincial, Gabriel Amat, y al portavoz popular en el Congreso, Rafael Hernando, que tienen que enterarse y hacer que Rajoy se entere: Estamos ante una situación extrema ante la que tienen que reaccionar.

Llegó la sequía, desafortunadamente, cogida de la mano de la falta de previsión del PP. Cinco años llevan con la desaladora de Cuevas sin reparar, mintiendo presupuesto tras presupuesto con unas partidas para ello que nunca se ejecutaron. ¿Y ahora viene el señor Hernando a decirnos que se está trabajando en buscar una solución al tema? Pues menudo ritmazo de trabajo que llevan en el PP, piensa cualquiera que le escuche.

Desde que están en La Moncloa, los populares tampoco se han puesto manos a la obra en la ampliación de la desaladora de Carboneras, ni se han preocupado por llevar sus tuberías hasta la comarca de Tabernas. Únicamente la presión de socialistas y agricultores hizo que un inexperto alcalde de Almería aceptara que la desaladora de la capital regara las tierras almerienses y del Bajo Andarax cuando se tuvo que cortar el suministro de agua desde la depuradora de El Bobar este verano.

Frente a tanta ineptitud por parte del PP, que se traduce en obras de interés general pendientes por unos 200 millones de euros, contrasta cómo el Gobierno andaluz sí esté cumpliendo con su parte en el deber común de acabar con el problema del agua. Los 170 hectómetros cúbicos de déficit que sufre Almería en estos momentos requieren de soluciones varias y desde muchos frentes, entre ellos la depuración de aguas en Huércal Overa o Níjar, en la que ya se está trabajando por parte de la Junta de Andalucía.

Además, desde la propia Consejería de Agricultura instaron en julio en Madrid a que se alcanzara un Pacto Nacional del Agua, en el que la provincia tuviera un tratamiento específico por su singularidad. Unas características propias que se traducen, entre otros asuntos, en la necesidad de que se cuente con un precio unificado del agua desalada y no solamente con bonificaciones en algunas provincias, como Murcia y Alicante, de las que el PP excluyó a la almeriense.

Los agravios que la provincia sufre en materia de infraestructuras por parte de la derecha de este país se evidencian, una vez más, cuando hablamos de agua. Y ante eso hay que reclamar alto y claro soluciones. Los socialistas lo hacemos en las instituciones en las que corresponde y, sin dudarlo, junto a todos aquellos afectados en el Almanzora que el próximo 16 de octubre traducirán su SOS en la exigencia de un arreglo de la desaladora de Cuevas del Almanzora, la primera de las acciones urgentes por acometer.

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