El PP habla, los agricultores pierden

La agricultura de Almería está en el foco de la actualidad por diferentes asuntos. En primer lugar, por su participación la semana pasada en la feria Fruitlogística celebrada en Alemania, en la que, como viene siendo habitual, el sector demostró una fortaleza que queda avalada por las más de 30.000 hectáreas de invernaderos con los que cuenta la provincia, los más de 125.000 empleos que genera o los por encima de 150.000 camiones que salen al año desde nuestra tierra con verduras y hortalizas.

La presencia de Almería en este evento comercial clave ha contado, un año más, con el respaldo de la Junta de Andalucía. Dos de cada tres empresas del pabellón de Andalucía eran almerienses y han podido cerrar acuerdos para el año que queda hasta la próxima cita en Berlín. Resulta evidente, además, que el éxito de los almerienses en Fruitlogística supone el éxito para todo un territorio que tiene en la agricultura su pilar económico fundamental.

Pero al mismo tiempo que se preparaba todo para asistir a la Feria y que, posteriormente, se trabajaba allí por conseguir nuevos contactos, el campo vivía otra situación digna de reseñar. Se trata de la relacionada con los precios pagados a los agricultores, que durante un tiempo se mantuvieron al alza como consecuencia de la escasez de cosechas tras la ola de frío en España. Ante ello, el Gobierno del PP, a través de la ministra del ramo, amenazó con unas investigaciones y sanciones con las que poco menos que estaba culpando a los agricultores de provocar artificialmente la subida de precios.

Los productores han alertado de que esas manifestaciones han podido favorecer movimientos especulativos y un descenso irreal de las cotizaciones, que es el punto en el que nos encontramos. Y, a diferencia de entonces, la ministra no ha abierto la boca para tratar de aclarar lo que está pasando.

¿Por qué no recurre ahora a una investigación García Tejerina?, cabe preguntarse. No actuar del mismo modo viene a mostrar que para el PP cuando el agricultor gana, es malo, mientras que cuando son las grandes cadenas de distribución las que se llenan los bolsillos a costa del trabajo de los productores, todo está bien y no toca que Rajoy y su Gobierno levanten la voz.

Los socialistas vamos a reclamar explicaciones sobre este asunto en el Congreso y en el Senado. Urge que el Gobierno se posicione del lado de los intereses de Almería y que cambie una actitud que supone el colofón a la lista de daños que ha causado al sector en los últimos años. Basta con recordar el tarifazo eléctrico, la negativa a subvencionar el precio de agua desalada, al contrario de lo que hace en otros puntos de España, los proyectos de desaladoras que no terminan de arrancar, como el de Cuevas del Almanzora -que nunca repararon- o la del Campo de Dalías -que funciona a medio gas-, o la paralización de las obras del AVE.

Tampoco estaría de más, por otro lado, que los dirigentes provinciales del Partido Popular, empezando por su presidente, Gabriel Amat, defendieran al campo almeriense. Porque, más allá de fotos como las que colgó el alcalde de la capital en redes sociales durante su estancia en Berlín, que solo sirven para quedar bien de cara a la galería, los agricultores necesitan de una reivindicación ante el Ejecutivo del PP que, lamentablemente, no encuentran entre los representantes populares de Almería.

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