El presupuesto de la desigualdad

El Ayuntamiento de Almería acaba de aprobar sus presupuestos para 2017. Con suerte, si no hay alegaciones, entrarán en vigor en marzo y se habrán perdido dos meses para ejecutarlo. El equipo de gobierno del PP va tarde, una característica ya dentro de la gestión de la improvisación en la que se ha instalado, y ha diseñado unas cuentas que, pese a su situación en minoría y las numerosas propuestas socialistas, solamente ha querido acordar con Ciudadanos.

Pero peor, y mucho más importante que eso, es lo que se desprende del análisis del documento: Que, lamentablemente, el gobierno de Fernández-Pacheco sigue ciego ante el grave problema del desempleo y ante las necesidades sociales de muchos almerienses. Y que tampoco quiere ver la falta de cohesión en la que tiene sumida a Almería, que solo puede compensarse con un trato igualitario en la atención a todos los barrios.

Son muchas las razones que han llevado al PSOE a posicionarse en contra de un modelo de ciudad, el de PP apoyado por Ciudadanos, que, para empezar, da la espalda a más de 20.000 parados al contemplar una partida para creación de empleo de apenas 100.000 euros dentro de un presupuesto de casi 183 millones.

Por otro lado, que el Partido Popular destine a políticas sociales únicamente 1,75 de cada 100 euros de los que gastará evidencia que cuando sus dirigentes hablan de compromiso social lo hacen solo de boquilla. Los servicios sociales municipales viven su peor momento, pero lejos de impulsar su rescate, el leve incremento en el área que se encarga de los mismos se traduce en un aumento del 551% en un homenaje a mayores o en añadir solo 20.000 euros más a una partida, la de ayudas de emergencia social que por norma está agotada a mediados de año.

Da la impresión de que el alcalde y sus concejales no vivieran en la misma ciudad en la que vivimos la mayoría de los almerienses, de que estuvieran ausentes, al decidir también que un céntrico barrio vaya a recibir El Gordo de las inversiones, en forma de 700.000 euros; mientras que la mayoría se tendrán que conformar con la pedrea de un parcheo del que los vecinos están cansados.

No es baladí tampoco el hecho de que los almerienses arrastren una deuda municipal de 98,1 millones de euros -para la que cada habitante tendría que pagar más de 500 euros para poder liquidarla-, ni que se haya consumado el mayor engañabobos relacionado con el impuesto de bienes inmuebles conocido en mucho tiempo. Desde el PSOE no podemos estar de acuerdo con que no se hayan reducido los recibos de la contribución en el 8% autorizado por el Gobierno y que el alcalde, por el contrario, quiera acallar el malestar de los contribuyentes con una exigua rebaja del 1,5%.

Sobre ese asunto quizás es hora de que el Partido Popular pregunte también en la calle o, por qué no, dentro de las juntas de distrito, esos órganos de participación que quiere poner en peligro. ¿Cómo? Reduciendo la cuantía de las inversiones que decidían hasta el momento y planteando, sin una idea definida aún, nuevas fórmulas de participación ciudadana.

No se puede tener ninguna duda de que a los concejales del Partido Socialista, como alternativa de gobierno y principal grupo en la oposición que somos, nos habría llenado de satisfacción poder respaldar unas cuentas para este año que tuvieran como eje vertebrador a las personas. Pero estas, lamentablemente, no lo son.

Por eso, y desde ya, reclamamos al PP un cambio de rumbo para 2018. De lo contrario, desde la responsabilidad que nos caracteriza, plantearemos un presupuesto alternativo que, tratando de consensuar con el resto de grupos políticos, ponga la economía municipal al servicio de las personas.

 

 

 

"Trackback" Enlace desde tu web.

Deja un comentario