Cumplir las expectativas del Puerto-Ciudad

La actualidad de la semana en la capital viene marcada, sin duda, por la firma del protocolo de intenciones entre la Autoridad Portuaria, la Fundación Bahía Almeriport y el Ayuntamiento para convertir en un área de ocio y comercial el frente costero situado entre San Miguel y la actual terminal de pasajeros del Puerto.

Queda todavía tiempo por delante para culminar con los pasos administrativos y urbanísticos que hay que dar antes de que el conocido como proyecto de integración entre el puerto y la ciudad sea una realidad. Pero es precisamente en estos momentos, una vez que la parte institucional ha alcanzado un acuerdo que sienta los principios sobre los que trabajar para hacerlo posible, cuando llega la hora de la verdad: La hora en la que los almerienses tienen que decidir en qué y cómo quieren utilizar esos espacios públicos y la hora en la que el Ayuntamiento no defraude y sea capaz de cumplir con las expectativas que se están generando al respecto.

Es indudable que esta ciudad tiene que acabar con las barreras físicas y psicológicas que separan a los almerienses de las instalaciones portuarias. Pero, sin negar el papel transformador que debe jugar la iniciativa, tampoco se puede dejar de lado que el equipo de gobierno del PP en el Ayuntamiento tiene que entenderlo, para que se haga como corresponde, como un pilar dentro de una estrategia global para Almería que, además, se defina desde la participación del conjunto de una sociedad que, de esa manera, lo sienta como propio.

Los socialistas siempre hemos reivindicado que Almería necesita un Plan Estratégico que marque los objetivos hacia los que queremos avanzar y los logros que queremos a conseguir. Los populares nunca se han preocupado por abordarlo en sus años de mandato municipal hasta que, fruto de nuestro empeño, el actual alcalde ha terminado por asumirlo, no sin antes tener que acabar con las críticas injustificadas a nuestra propuesta que salían de las filas del PP, y pretende empezar hacerlo en 2017.

Pues bien, en ese marco, el Puerto-Ciudad tiene que ser un elemento clave pero, lógicamente, no el único que determine el futuro de la ciudad y de sus habitantes. De nada serviría volcar todos los esfuerzos del mundo en tener un frente litoral recuperado y abierto a la ciudadanía si no se ha dedicado la suficiente atención por parte del Ayuntamiento al resto de la ciudad y, especialmente, a los sectores que tienen que convertirla en el referente al que todos aspiramos.

Podría resumirse esa idea señalando que el Puerto-Ciudad tiene que ser, por supuesto, un revulsivo para el turismo, el ocio y el comercio pero que, desde luego, no es por sí mismo el turismo, el ocio y el comercio. Ir avanzando hacia una capital que esté mucho más preparada y sea mucho más atractiva para el momento en el que llegue el Puerto-Ciudad será fundamental para el éxito final de la actuación, que no puede entenderse como una varita mágica que, por arte de magia, convertirá en oro todo aquello que toque. Porque solamente el trabajo dentro de una estrategia global de ciudad por parte del Ayuntamiento y que este articule la participación de los almerienses en su desarrollo puede terminar por dar los resultados deseados con esta esperada actuación.

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