Tendamos puentes

Hay quien llega a la política con la trinchera incorporada, probablemente porque siga pensando en ganar elecciones y no en levantar su programa de gobierno en beneficio de la ciudadanía, lo mismo que el gruñido continuo parece ser la única forma de hacer oposición, en lugar de buscar lo que nos une y no lo que nos separa.

Personalmente considero que la mejor forma de devolver la confianza depositada por la ciudadanía a través de su voto en las personas que representan a un partido político no es hacer de las instituciones escenario permanente de luchas partidistas, sino por, el contrario, tender puentes para lograr que aquellos asuntos que más preocupan a la sociedad puedan resolverse.

En Almería hemos tenido la oportunidad de poner en práctica esta manera de hacer política, con la celebración de una reunión a dos bandas entre el equipo de gobierno del Ayuntamiento de la capital del Partido Popular y los responsables en la provincia de la Junta de Andalucía, al objeto de meter en la vía de la solución negociada el desagradable asunto de los vertidos de aguas fecales al cauce del río Andarax y evitar así las nubes de mosquitos de todos los veranos en la Vega de Almería. Lo hemos hecho porque estamos convencidos de que nuestra labor desde la oposición no es la de tirar piedras, ni tampoco la de recogerlas, sino la de mediar para conseguir un consenso que beneficie a todos.

Algo parecido ha ocurrido con el Plan General de Ordenación Urbana de la ciudad de Almería, cuya redacción presenta importantes deficiencias que el Ayuntamiento debe subsanar. También en esta ocasión, el equipo de gobierno del PP ha encontrado en los concejales del PSOE una leal oposición, dispuesta a colaborar para allanar el terreno, de cara a esos encuentros que han debido mantenerse con la Junta de Andalucía para que, cuanto antes, pueda ser aprobado, con plenas garantías de suficiencia y seguridad jurídica.

El último ejemplo de lo que considero debe ser una oposición leal y responsable lo hemos tenido esta misma semana, con motivo de la visita realizada por el alcalde de la ciudad a los representantes de ADIF y, sobre la cual, lejos de adoptar una postura beligerante, hemos expresado nuestra firmeza en la necesidad de obtener para Almería dos infraestructuras claves: el soterramiento del paso a nivel de El Puche y el arreglo y cesión de la antigua Estación de Ferrocarril. Lo mismo que el alcalde.

De hecho, en lo que respecta al ferrocarril, aunque la solución a todos nuestros problemas tiene que venir del Gobierno central en Madrid, como representantes de la sociedad civil almeriense, quisimos vivir en carne propia la pesadez del viaje en tren hasta Sevilla, horas de interminable recorrido en un vagón, también con los concejales del Partido Popular.

Entendemos que es difícil lograr a golpe de titular -por muy llamativo que sea- lo que no se ha conseguido en estos cuatro años de Gobierno de la derecha en España. Insuflar de nuevo energía a los proyectos del AVE, paralizados por el Partido Popular, no va ser cosa de un día.

Sin embargo, hay asuntos que sí podrían resolverse en un plazo relativamente corto de tiempo, como el soterramiento del peligroso paso a nivel de El Puche, ya que, tanto si el AVE pasa por ese punto como si no, esas vías pueden quedar bajo tierra en el momento en que los mandatarios populares lo decidan. Lo mismo que la cesión a la ciudad de la Estación de Ferrocarril, previa limpieza, reparación y restauración de aquello que estos años de dejadez han consumido, pues, mientras carezca de un uso ferroviario, puede ser utilizada por el Ayuntamiento para darle un uso público, como uno de los elementos más destacados de nuestra identidad patrimonial.

Por eso, creo que estamos en el camino correcto. Tendamos puentes en lugar de trincheras. Sin duda, la ciudadanía nos lo agradecerá. Y también en esto, gobernantes y oposición, deberíamos estamos de acuerdo.

 

Publicado en Ideal de Almería el miércoles 13 de abril de 2016

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