Rebaja del IRPF: la gran estafa

A falta de pocos meses para que se celebren las elecciones generales, el Gobierno de Rajoy ha decidido que es el momento ideal para aprobar una rebaja del IRPF. La presentación de la medida se ha hecho con fuegos de artificio. El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, ha comparado la rebaja con “un aumento de sueldo” para todos los españoles y la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, ha ido incluso más allá, asegurando que con esta medida pretenden “devolverle a la sociedad española los esfuerzos realizados durante la etapa de crisis”. Todo muy bonito, si no fuera una tomadura de pelo de dimensiones históricas.

La verdad que se esconde detrás de estas palabras grandilocuentes es que esta rebaja del IRPF va a suponer un ‘ahorro’ muy variable según el nivel de ingresos de cada ciudadano. Así, aunque se ha hablado de un ahorro de 75 euros de media al año, en este caso la media es muy engañosa, ya que los que cobran menos de 12.450 euros anuales, que son la mitad de los declarantes de Andalucía (el 46%) sólo se van a ahorrar 3,1 euros al año. Frente a ellos, ese 2% de los andaluces que gana más de 60.000 euros al año se ahorrará 759 euros anuales en impuestos, según los cálculos que han realizado los propios técnicos de Hacienda.

Pretender que ‘perdonarles’ 3 euros al año a la mitad de los ciudadanos sea una “subida de sueldo” o suponga “devolverle a la sociedad española los esfuerzos realizados durante la etapa de crisis” es una estafa y una burla. Con esos 3 euros de ‘descuento’ en la declaración de la renta del año que viene, el Gobierno no puede devolverles a los ciudadanos los innumerables sacrificios que han tenido que realizar en los últimos cuatro años.

Con esos 3 euros no se compensa, por ejemplo, la subida del IVA, que la OCU cifró en 470 euros más en impuestos cada año para las familias. Tampoco se compensa la subida de la luz, que ha supuesto 100 euros más de gasto para un consumidor medio sólo en el último año, según cálculos de Facua. Con 3 euros no se les devuelve a los ciudadanos, ni de lejos, el dinero que han destinado a los medicamentos por culpa del copago, ni se paga el recorte en las prestaciones por desempleo, ni se compensan los 50 impuestos que Rajoy ha subido durante su mandato. Decir lo contrario es más que un atrevimiento: es una risotada en la cara del ciudadano de a pie.

(Artículo publicado en ‘Diario de Almería’ el 23 de julio de 2015)

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