Cuatro años en blanco

Que en los últimos tres años y medio haya habido una coincidencia en los colores políticos del Gobierno central y el Ayuntamiento de Almería no ha traído nada bueno para Almería. Lo razonable habría sido que el alcalde de la capital –que además es senador y viaja todos los meses a Madrid– hubiera aprovechado la cercanía con los ministros para tener ‘hilo directo’ a la hora de reivindicar mejoras para Almería, especialmente en comunicaciones, que son nuestro gran lastre. Si así hubiera sido, a día de hoy el Gobierno estaría perfectamente enterado de cuáles son las necesidades de los almerienses y se estaría preocupando por solventarlas. Sin embargo, en el PP todos han optado por la postura más cómoda, la de no hacer nada: el alcalde no incordia a sus compañeros de partido con molestas reivindicaciones y los ministros tampoco se mueven, con la tranquilidad que da saber que su alcalde no va a rechistar.                

Con esta dinámica, lo único que vamos a conseguir es tener cuatro años en blanco para Almería. Cuando el PP se marche del Gobierno, se irá sin haber construido ni un solo kilómetro de AVE en Almería, aunque sí nos habrá dejado un tren más lento que el que teníamos y menos futuro.

Hasta tal punto ha llegado la abulia que en el Ministerio de Fomento han perdido incluso el sentido de la vergüenza. El último ejemplo lo hemos tenido esta misma semana, cuando, en el Pleno del Senado, le pregunté a la ministra de Fomento por las previsiones para la construcción del soterramiento. Con el mayor desparpajo, la ministra evitó dar una respuesta concreta a la pregunta. En su lugar, ofreció un ramillete de cifras falsas de inversión en el ferrocarril; sacó pecho por el parque de la Estación, que no es más que la prueba de que la conexión del tren con el Puerto ni está ni se la espera; y aseguró que está trabajando en el proyecto para eliminar el paso a nivel de El Puche, algo que Rafael Catalá, actual ministro de Justicia y anterior secretario de Estado de Infraestructuras, había dicho que tendríamos para finales de 2014. Ése es el nivel de compromiso, esto es lo que ocurre cuando un ministro se acostumbra a que el alcalde de una ciudad le pida las cosas enviando una cartita a sus subordinados.

Almería no puede seguir así. Los almerienses nos merecemos un alcalde que reivindique lo que es nuestro y yo me comprometo a seguir haciéndolo, como lo hecho hasta ahora.

(Artículo publicado en ‘Diario de Almería’ el 16 de abril de 2014)

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