Una oportunidad perdida del PP

A mes y medio de cerrar este año y empezar el 2015, el Ayuntamiento de Almería va a debatir esta semana las cuentas que planifican sus actuaciones en el año que entran. Pero no esperen grandes alegrías que, tal y como nos ha venido acostumbrando el alcalde y sus concejales en estos 12 años de gobierno, el dinero será una nueva oportunidad perdida del PP ya no va a revertir en lo que realmente se necesita en estos duros tiempos que vivimos: Empleo y atención social para los almerienses.

Para constatarlo no hace falta que ustedes se empapen de la contabilidad municipal. Únicamente deben conocer tres cifras. La cantidad global a gastar por el Partido Popular, 190 millones de euros; los apenas 12,6 millones que se reserva de ellos al apartado social y los 0 euros que contempla para la puesta en marcha de iniciativas para crear empleo. Resulta una auténtica lástima que a pesar de que 26.151 almerienses estén desempleados, Rodríguez-Comendador y su equipo sigan sin ver la necesidad de cambiar su manera de gobernar en la ciudad que, hasta el momento, lo único que está consiguiendo es engrosar el patrimonio municipal comprando edificios céntricos y desviar la atención hacia la ejecución de algunos proyectos vistosos pero que, como se puede comprobar, no están generando ni puestos de trabajo ni una mejora en la calidad de vida de los miles de vecinos que viven en barrios cada vez menos cuidados por el Ayuntamiento.

De este modo, la que se supone que debería de ser la administración más cercana al ciudadano se ha convertido, en el caso de Almería, en la que menos se preocupa de lo que ahora es importante. No sé si puede ser una marca de la casa, ya que el PP nacional también se niega sistemáticamente a conceder un plan de empleo a Andalucía, pero el caso es que está siendo el Gobierno andaluz el que está asumiendo en solitario la que debería de ser la principal obsesión del Consistorio y está gastando 5,5 millones de euros en programas de empleo que han conseguido la contratación temporal, a través del Ayuntamiento, de 355 menores de 30 años y, próximamente, de decenas personas mayores de esa edad o en riesgo de exclusión social.

El colmo de la falta de sensibilidad en este tema del alcalde es que, lejos de colaborar para que esos fondos tuvieran el mejor resultado posible, desde el han presentado proyectos a la Junta de Andalucía para contratar a perfiles de jóvenes parados que no se encuentran en Almería capital y no ha informado lo suficiente entre los posibles beneficiarios, impidiendo a muchos acceder a ese trabajo que tanta falta les hace. ¿Desconocimiento del tipo de personas paradas en la ciudad en la que viven o simple confrontación con la Junta de Andalucía?, se pregunta uno. Pues ambas circunstancias se dan, estoy convencido, y resulta que aunque son gravísimas ya no sorprenden de un equipo de gobierno que vive obsesionado por tratar de echar la culpa a los demás, especialmente al Gobierno andaluz, de su ineficacia en la gestión municipal. Y, con esa premisa del enfrentamiento inútil por norma, ustedes nunca escucharán a ningún representante municipal valorar que en las cuentas para 2015 de la comunidad el Gobierno de Susana Díaz contemple levantar un nuevo instituto en El Toyo, ampliar los colegios Europa y San Luis, o contratar a más sanitarios y profesores para la provincia.

O que, y eso muchísimo menos lo difundirá el PP aunque a quienes perjudique con ello sea a los desempleados, la Junta vaya a repetir el próximo año los planes de empleo que está ejecutando en este 2014 para paliar un drama que ellos decían que iban a solucionar -con la promesa incumplida por Rodríguez-Comendador de crear 5.000 puestos de trabajo durante su mandato- y programas como el de construcción sostenible, que ha permitido a tantos y a tantos ciudadanos cambiar las ventanas de sus casas por otras que ayuden a conservar mejor el calor o el frío dentro, entre otras actuaciones. Porque, lamentablemente, cuando el PP tiene que decidir entre engañar para ganar votos o promover que la gente viva con dignidad, tiene claro que se queda con la primera opción.

(Artículo publicado en ‘Ideal’ el 18 de noviembre de 2014)

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