Dejadez municipal

A la vuelta de sólo unos meses, en 2015, la antigua estación del tren de Almería cumplirá 120 años. Lamentablemente, la efeméride quedará empañada por el estado de deterioro en el que se encuentra el histórico edificio. Si el Ayuntamiento de Almería no reacciona ya –y nada parece indicar que vaya a hacerlo–, en su 120 aniversario la vieja estación mostrará su peor imagen; una imagen, por cierto, que ahora es más visible que nunca, tras el derribo del muro de las vías del tren.

 El de la antigua estación de tren es uno de los ejemplos más claros de la dejadez municipal que venimos padeciendo los vecinos de Almería en todos los ámbitos en general, y en el cuidado del patrimonio histórico en particular, desde que el PP llegó a la Alcaldía. Sin ir más lejos, en estos últimos doce años, el trabajo del alcalde de Almería, Luis Rogelio Rodríguez-Comendador, para la conservación de este edificio se ha limitado al envío de cartas de vez en cuando al Ministerio de Fomento. Increíble, pero cierto.

 En los tres últimos años, en los que Rodríguez-Comendador incluso ha ‘compatibilizado’ su labor de alcalde con la de senador, no ha sido capaz siquiera de aprovechar uno de sus viajes a Madrid para sentarse con la ministra de Fomento y exigirle que arregle la estación y que se la ceda a la ciudad. Por su parte, tampoco el Ministerio de Fomento ha puesto mucho interés por devolverle este edificio a la ciudad de Almería. De hecho, en los tres años que llevamos de gobierno del PP, el departamento de Ana Pastor no le ha dado nada, no digamos a la capital, sino ni siquiera a nuestra provincia.

 Sinceramente, Almería se merece otra cosa. Nuestra estación nos pertenece y debería ser un espacio del que pudiéramos disfrutar los ciudadanos. Por su valor histórico, podría albergar un Centro de Interpretación del Ferrocarril y la Minería, convirtiéndose así en un atractivo turístico enclavado en pleno centro de la ciudad. Si gobierno tras las elecciones de mayo, me comprometo a hacerlo.

 La ciudad de Almería necesita que un Ayuntamiento que trabaje. No vale con escribir cartas a Madrid o con llevar años distrayendo a los ciudadanos con la recuperación del Teatro Cervantes o de la Casa Valente. El equipo de Gobierno del PP intenta vender la moto de su dinamismo, pero lo cierto es que, a la hora de la verdad, no mueve un dedo.

 (Artículo publicado en ‘Diario de Almería’ el 13 de noviembre de 2014)

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