La gran decepción

Si la semana pasada ya apuntaba en esta misma columna mi temor de que Mariano Rajoy viniera a la provincia de Almería únicamente para dar y recibir palmaditas en la espalda, hoy tengo que decir que mis expectativas se han visto sobrepasadas por la realidad. Ya les dije que sospechaba que el presidente del Gobierno no iba a tener tiempo durante su visita para hablar de grandes cuestiones, como la posibilidad de aprobar un plan especial para reducir las dramáticas cifras de paro de Andalucía, la concesión de ayudas directas a los productores de frutas y hortalizas, la solución al tarifazo eléctrico o la llegada de vuelos frecuentes y asequibles a nuestra provincia.

Les dije que Rajoy vendría a Almería para participar en un acto del PP, donde los suyos le darían calor y él, de paso, abrigaría al presidente del PP de Andalucía, Moreno Bonilla, que tiene problemas para sentirse líder, y al presidente del PP de Almería, Gabriel Amat, al que le crecen los enanos últimamente. Hoy puedo decir que no me equivoqué. De cualquier modo, tengo que admitir que, muy en el fondo, albergaba la esperanza de poder oír de boca de Rajoy algún anuncio mínimo sobre el AVE, alguna promesa, alguna migaja piadosa que los almerienses pudiéramos echarnos a la boca y que justificara la visita del ilustre presidente del Gobierno. Pero me equivoqué.

Estaba claro que el presidente del Gobierno no iba a poder evitar esta cuestión, pero, llegado el momento, se limitó a decir que no hay de qué preocuparse, porque el AVE “llegará”, aunque no sepamos cuándo. Rajoy no anunció ni una fecha, ni una inversión digna para el año que viene, ni su intención de recuperar los 200 millones que ha dejado de invertir en los dos últimos años. Según el presidente, el AVE a Almería se hará cuando haya dinero, porque ahora parece que no lo hay, aunque lo cierto es que, actualmente el presidente sí está encontrando el dinero necesario para hacer el AVE a Galicia, a su tierra.

Tampoco aprovechó el presidente para desmentir el runrún que se viene escuchando en los últimos tiempos sobre la posibilidad de que AVE entre Almería y Murcia se vaya a construir con una vía única, en lugar de doble, como tienen todos, lo que nos dejaría otra vez a la cola de España en competitividad. En definitiva, la visita de Rajoy a Almería podría haber servido para mucho, pero sólo ha sido la gran decepción.

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