Un tiempo nuevo

Cuando el 20 de noviembre de 2011, fue elegido senador gracias a los miles de ciudadanos que confiaron en el PSOE y marcaron mi nombre en la lista de candidatos al Senado, no podía imaginar que aquel hecho iba a hacer posible que, dos años más tarde, viviera en primera persona el proceso de relevo en la Jefatura del Estado que culminó ayer, con la proclamación del nuevo rey.

En estas dos últimas semanas, desde que Juan Carlos I anunció su intención de abdicar, las instituciones hemos seguido paso por paso lo establecido en la Constitución española para la sucesión de la Corona. En el caso de la abdicación, se hacía necesaria la aprobación de una Ley aprobada por las Cortes, que fue votada el martes pasado en el Senado, en un pleno extraordinario.

En ese pleno, los senadores simplemente autorizamos al rey Juan Carlos a que abdicara, como había pedido. Mi voto, como no podía ser de otra manera, fue favorable, y digo que no podía ser de otra manera porque, como ciudadano y como senador, el primer mandato que tengo es cumplir la Constitución.

El voto a favor que dimos los senadores socialistas no sólo no es incompatible con el republicanismo de mi partido, sino que incluso diría que es una consecuencia directa. Como republicano, siempre defenderé que la soberanía reside en el pueblo, de él emanan todos los poderes, y de él precisamente emanó, en el año 1978, una Constitución que sigue estando vigente y que, por lo tanto, tenemos el deber de cumplir mientras no haya otra.

A partir de ahora, lo deseable sería que siguieran los cambios y se acometiera una reforma de la Constitución. En el momento actual, creo que es evidente que España necesita una reforma constitucional que aborde el modelo de Estado y el papel de la monarquía, entre otras cuestiones, y que garantice los derechos básicos de los españoles, impidiendo que sean vulnerados por la acción de un Gobierno, como está ocurriendo en la actual Legislatura con los recortes que se están produciendo en materia de salud y de educación.

Esa reforma, que debe realizarse, por supuesto, siguiendo los cauces que establece la ley, debería ser el reflejo de este “tiempo nuevo” que estamos viviendo y al que se ha referido, incluso, esta misma mañana el nuevo rey. Efectivamente, creo que estamos viviendo un tiempo nuevo que requiere de una Constitución renovada, que se adapte a las necesidades y deseos actuales de los españoles.

"Trackback" Enlace desde tu web.

Deja un comentario